lunes, 17 de julio de 2017

Rubaiyat, poner una vaca a la brasa

Me encuentro escribiendo en una terraza, bajo un sol aterrador (sí, a pesar de haber bajado un pelín las temperaturas, sigue haciendo mucho calor) y tomándome un café con kilos de hielo. Pronto vacaciones, muy pronto.

Ahora bien, todo lo malo se me pasa cuando recuerdo Rubaiyat. La semana pasada nos pegamos un homenaje de campeonato. Es verdad que estuve allí hace un año y medio, pero es bueno refrescar memoria y paladar. Una vez más no defraudó. Lo mejor de todo (aparte de la magnífica carne) comer con la compañía de Belarmino, el dueño (y dueño de los 10 más que tienen por el mundo) y que te cuente sus experiencias, cómo empezó todo, hablarte de su padre, y que te diga una frase lapidaria como "la gente es de donde los perros estén" y no le falta razón.












La comida empezó con un plato de aperitivos, dado de atún, una patata con torta del Casar o una chips con ventresca, algo fresco y apetecible para ir haciendo hambre. Continuamos con un canelón de marisco, una merluza con verduras y el plato fuerte, ¡la carne! Ellos lo hacen a la brasa, y es necesario comérsela al minuto. Probamos el entrecot y la picaña, y de puestos a quedarme con algo me quedo con los 2, pero quizás la picaña me conquistó mucho más. Variedad de postres, pero la bola de helado con frutos rojos era un buen broche final de la comida que tomamos.

La terraza es de lo más apetecible, ya no sólo para comer sino para tomar un refrigerio en esta época del año. Si tienes ganas de probarlo y no estás en Madrid, tranquilo, Brasil, Chile, México...tienes donde elegir. 

viernes, 9 de junio de 2017

Ruta del vino Cigales, Valladolid

¿A qué no sabías que en Castilla no sólo se bebe vino tinto? Como zamorano (y con Toro cerca) pensaba que no había cabida para otra bebida que no fuese vino y además tinto.
Que bueno es viajar para darte cuenta de lo que tienen tus vecinos y lo que hacen por sus alrededores. Cigales, tierra de claretes, que es una especie de rosado, pero ni se te ocurra decir que es un rosado porque no te invitan a conocer ni una sola bodega, se corona como uno de los planes más apetecibles de la provincia.

Cuando se lo comenté a mi padre me dijo, "hombre Guillermo, ¿y tú no conocías el clarete?". No sé donde me he metido estos 30 años de mi vida, en ninguna comida familiar ha salido el tema, mis amigos jamás me han hablado de el, y en las celebraciones anuales en Valladolid nunca me han llegado a ofrecer este tipo de vino, ¿de verdad lo debería conocer? Papá, ¡tú eres el culpable!
















Al poner un pié en la capital vallisoletana, nos dirigimos a Valoria la Buena nada más y nada menos que para vestirnos de astronautas en la mitad del campo porque habíamos quedado con la abeja Reina, jefa y dueña de la miel de Montes de Valvení.
Ataviados con nuestros trajes de apicultores, nos fuimos metiendo en un enjambre (nunca mejor dicho) donde un sonido, que nada tiene que envidiar a una pista de aterrizaje, era el protagonista entre tanto silencio humano.

Descubrir lo que pueden llegar a hacer las abejas es alucinante, como se organizan, como trabajan y el poco tiempo que duran, que para ellas es toda una vida claro.
Una cata de mieles rápida a pié de pista con los dueños de Montes de Valvení. No soy muy conocedor de mieles porque es un producto que no me entusiasma precisamente, pero he de decir que la de lavanda esta espectacular, si podéis y conseguís haceros con una, disfrutarla porque es difícil.






Tras una breve visita a la fábrica de chocolates Trapa y a un monasterio residencia de unos monjes construido en el SXI, pusimos rumbo a Casa de la Pradera, una casa de comidas sin pretensiones donde la dueña te pone el perolo en la mesa y ahí está tu responsabilidad y tus digestiones. Comimos un secreto a la brasa que nos dió todas las fuerzas para la actividad posterior.








¿Quién me iba a decir a mi que en el mismo día iba a ejercer de apicultor y de amazona? Hasta La Hijosa que nos llevaron para coger nuestra Rocinante (el mío se llamaba Negro) y dar un paseo por el Canal de Castilla. Será una estampa que jamás se me olvidará, el sol cayendo y nosotros danzando por los campos de Castilla a lomos de este bicho, ¡toda una experiencia!










Y para rematar el día, cena y alojamiento en un lugar que todo caballero (de espada) gustaría probar. Una cena con maridaje (¡ay Dios, ya he dicho maridaje!) con el gran surtido de vinos de Concejo Hospedería. Su anfitrión, Enrique, nos preparó un banquete hasta altas horas de la madrugada con productos de la tierra como los espárragos o unos postres que era un guiño a los sentidos a la hora de probar el vino.

Dormir (y descansar) en La Posada Real Concejo Hospedería fue un acierto para un fin de semana de desconexión de Madrid y es que es el mejor alojamiento enoturístico 2016, y no lo digo yo, lo dicen los expertos.










Tras un desayuno de campeones, pusimos rumbo a conocer la Catedral del Vino en Cigales. El día pintaba que iba a ser 100% alcoholizado entre tanta cata y tanta bodega. El tema deportivo del día anterior había acabado, ¡hemos venido a beber!
Pues así fué, conocimos la Bodega Cooperativa, tomamos vino, y Viñedo Cepa Vieja Quñones, aquí también vino y después fuimos al museo del Vino, donde también recuerdo haber probado vino...vino clarete por supuesto, aunque aquí ya perdí la cuenta.







Necesitábamos empapar porque sino a las 3 de la tarde estaríamos rodando por todo Cigales, y todavía el tema bici no había llegado. Fuimos a comer carnaza a La Cueva en Mucientes, una bodega muy recomendable donde la palabra "escaso" no existe en su vocabulario.












Pedimos una grúa para levantarnos e ir a visitar la Casa Cueva, una vivienda la mar de curiosa donde el agua corriente no llega, pero lo que sí llega es estar en la mitad de la naturaleza viviendo cual hombre de las cavernas. Posteriormente visita al monasterio de Palazuelos (no dejéis de verlo si tenéis oportunidad porque es cuanto menos sorprendente como la unión de la gente hace la fuerza) y paseo en bicicleta por el Canal de Castilla. Y para rematar el día, cena en el bodegón El Ciervo (por supuesto, más carne).

Madre mía, sólo de escribir todo lo que hice me estoy agobiando...¡imagínate vivirlo! El día tiene 24 horas pero para mi me dura como semanas.










Al día siguiente (tenía la sensación de llevar 15 días en Valladolid), nos acercamos hasta la bodega César Príncipe. El dueño, un tío implicado con lo que hace y sobre todo realista, nos dirigió una cata y unas explicaciones de los viñedos que se hicieron de lo más ameno.

Tras visitar el castillo de Fuensaldaña donde me coronaron como Rey (esto lo contaré en algún momento de mi vida), fuimos a la bodega de Emiliano que ya no se hace vino como antaño desde hace unos años, pero que permanece tal cual la dejaron, ¡cómo es la foto de las copas!




Antes de coger el AVE y plaza en un centro de rehabilitación tras un fin de semana de tanto vino, rematamos la jugada en La Dama de la Motilla en Fuensaldaña, un restaurante de banquetes donde los platos de jamón y los productos de Valladolid viste todas las mesas del comedor.

Algunas botellas de vino, 1 kilo de más, y 7 compañeros de viaje fue el cómputo global de un fin de semana de 10 en Cigales. La semana siguiente todo se compensó con un poco de verde y sesión extra de Crossfit, ¡y que me quiten lo bailao!

lunes, 17 de abril de 2017

Pim Pam, platos de toda la vida

Es agradable ir a un restaurante y comerte unas lentejas por ejemplo. Parece ser que este tipo de platos se ha perdido entre los restaurantes habituales y no salen de la típica casa de comidas con menú de 10€.

Pues en Pim Pam pasa algo así. Una ensaladilla rusa, cecina de León, unas fresas con nata e incluso las banderillas o "toreras" de toda la vida. Me encantan estos sitios que recurren a ese tipo de platos que muchas veces caen en el olvido por tenerlos "demasiado presentes" en nuestras vida, y nada más lejos de la realidad, y sino, ¿cuándo fue la última vez que te comiste unas lentejas en un restaurante?














Está situado muy cerca de la Glorieta de Bilbao, concretamente en un edificio madrileño donde los haya. Lugar agradable dividido en 2 zonas (y parte donde montar un evento). El rey es el ladrillo y en el suelo el protagonista el hormigón. Si me quedo con un plato, estos son los canelones de faisán y foie de los que no tengo foto por 2 razones (no os voy a engañar), y es que volaron nada más ponerlos en el plato y segundo no eran nada fotografiables realmente.

Para rematar unas fresas con queso mascarpone de quitarte el sentido aunque menos mal que fue para compartir. Aún así en mi cabeza me autoconvencía de que era muy saludable, ¡lleva fruta!

miércoles, 29 de marzo de 2017

Casa Hortensia, ¡ole tu merluza!

Este año me he propuesto visitar muchas casas de comida, concretamente las de las diferentes comunidades autónomas de España. A mi es que un plato de cuchara y un mantel rosáceo me encanta. Y si como decoración tienen algo así como un calendario de alguna tía en pelotas o la bufanda de su equipo de futbol, mejor que mejor. Quizás eso sea más de lo que llamo yo "grasobares", porque en las casas de comidas eso no se estila. Lo que sí se estila es llamarte por el nombre y que los camareros lleven camisa blanca impoluta y pantalón negro.

Casa Hortensia, un sitio donde te ponen una rosca de pan para ti sólo que bien podría comer una familia de 4 personas. Casa Hortensia, ese sitio donde te ponen vino de la casa para que te aburras.






Casa Hortensia está sitiada en la casa de Asturias, donde encontrar mesa sin reservar es tarea imposible y es que se pone hasta la bandera, y más en fines de semana. Pero quien no llora no mama, así que si queréis probarlo, hay que mojarse el culo.

Las fabes con almejas son muy top, una sopa de cocido con fideo fino (¡ay lo que lo he echado de menos!) y para remate la merluza rebozada. Me atrevo a decir que es de las mejores de Madrid. Cuidado con la ración porque puedes salir a 4 patas.
Recomendable al 100%, ahora a seguir buscando nuevas casas tan buenas y ricas como esta. 

miércoles, 22 de marzo de 2017

Okafú, Betanzos de verdad

Hoy miércoles me pongo a echar la vista atrás y es que hace ya un tiempo que su tortilla me enamoró. Y no hablo de la de Taberna Pedraza, que con todos mis respetos, y con un buen bagaje en tortillas (la desayuno a diario), me decepcionó un poco, pero eso es agua de otro costal.

Okafú, un sitio gallego de confianza y de referencia en Madrid. Y mira que es difícil poner confianza y gallego en la misma frase, pero este sitio es especial, su caldo gallego es especial, su pulpo es especial y su tortilla (de Betanzos) es muy especial.








No pasar por alto los taquitos de Croca (una gallega muy especial que come hierba y hace "muuu"). La tortilla está cortada perfectamente fina y frita como es la de Betanzos, nada de cortarla en cuadraditos. Si me faltó algo por ponerle un pero, es el raxo del que también soy bastante forofo, pero estoy yo como para pedir con todas las exquisiteces que allí sirven, aún así, si me están leyendo, por favor que apunten la sugerencia.

Sitio para repetir muy pronto, ¿quién se apunta?

viernes, 10 de marzo de 2017

Elektra, un lugar acogedor 24/7

Tiene escasamente un par de meses largos de vida, y Elektra se posiciona en Chamberí como un lugar acogedor, agradable, cómodo y que abre de 8 de la mañana hasta más de media noche.
Perfecto para ir a trabajar, hacer brunch, irte de merienda o afterwork...es como el típico amigo que lo llamas y siempre está disponible, ¡una maravilla!

Digo lo de acogedor, porque no es excesivamente grande, tiene unos sofás y unas estanterías que te recuerdan a casa, una mesa para compartir donde poder escribir, y la parte de abajo esconde unos rincones donde mi punto de vista, se pueden hacer muchas muchas cosas, es decir, yo me marcaría ahí unas masterclass de nutrición y tan feliz.












Los fogones están bajo la tutela de Emilio Salas, para mi un tio (con todo el cariño Emilio) innovador, muy currante y que le flipa su trabajo. Prueba de ello todo lo que pudimos degustar ese día. Maneja el tema verduras a la perfección, las hace divertidas y vistosas metiéndole semillas, frutos secos o especias para que sean coloridas y por supuesto de lo más sabrosas. Tienen una buena variedad de platos vegetarianos e incluso veganos, cosa que se agradece porque amplia horquilla para todos los públicos. 

Me quedo con sus judías. Un plato que aparentemente puede ser aburrido, hasta que notas el toque crujiente de los frutos secos. Atentos a las ensaladas porque aquí Emilio les ha dado una vuelta de tuerca y les ha metido hasta cereales.












Un steak tartar con curry y helado de pepino diferente, un risotto con parmesano o unos postres vistosos los cuales da pena comerlo.
He ido otro día a desayunar, y de lo más equilibrados sus desayunos, y lo que más me gusta, buena oferta de panes.

La verdad que es un sitio para repetir a distintas horas del día porque sinceramente no defrauda al igual que nunca baja la guardia. Siguiente paso, ir a probar el brunch. Y deseando que pronto abran la terraza, ¡Carmena, el sol ya está aquí!