martes, 12 de diciembre de 2017

LUX, alta cocina con un guiño a Japón

LUX, nuevo sitio guay del Paraguay para ir en invierno. Está pared con pared con otro muy conocido, Amazónico. Un local cálido con diferentes ambientes y con buena mantelería blanca y copas de cristal de esas bonitas.
2 plantas de fusión donde puedes probar desde cocina japonesa hasta un buen pescado a la sal. Un salón abierto cuajado de columnas y unos balcones a la calle Jorge Juan. Me quedo con las ganas de ir de día la verdad, porque la luz que debe entrar por ahí debe ser una maravilla.










Empezamos tomando una degustación de sushi. Pescado excelente y fresco.
Continuamos con una especie de ensalada de tomate (rosa) y brotes. Pensando que ya no era época de tomates creí que no estaría muy allá el plato, pero ¡oye que plato!, y mira que es sencillo, pero la verdad que estaba realmente bueno. Otro plato interesante el papillote de bogavante con pesto, me hubiese comido 10.






Me da mucha pena que no se vea nítidamente el tartar de atún, pero realmente no tiene más misterio, un tartar aceptable pero sin nada que reseñar (perdonad por la foto, pero lo pongo todo, todito). Lo que sí hay que reseñar la costilla glaseada, ¡que maravilla! Venía sobre una yuca frita de la que soy muy fan y escasea mucho por los restaurantes. ¡Más yuca y menos patata!






No soy goloso, pero ojo a los postres, bonitos cuanto menos. Sorbete de cereza y naranja y el segundo una revolución de frutos rojos con crema puesto en una especie de hojaldre. Fué mi favorito por los frutos rojos, todo una declaración de intenciones en esta época. 

Situado en C/ Jorge Juan 22, Madrid 

lunes, 20 de noviembre de 2017

Fellina, contundencia italiana

Fellina es un italiano de verdad, ya no sólo por la comida, sino por los aires mediterráneos que le envuelve. Buen producto, el pan, los tarros, las flores, ese olor, un buen parmesano, esos manteles de cuadros vichy...un lugar cuanto menos apetecible.








Nada más aposentar nuestras posaderas, nos trajeron mortadela siciliana que hacía mil años que no tomaba, pero años, con un poco de queso.

¿Qué tomamos? Vitello tonnato (ternera con alcaparras la mar de contundente). Soy muy amigo de las alcaparras, se lo pondría a todo. Unas berenjenas a la parmesana, plato top y la mar de contundente (después date un par de paseos para quemarlo), y unos huevos camperos con tomate y trufa que nunca fallan.








Espérate que lo heavy biene ahora. Unos carbonara que Esteban nos hizo en el momento. Unos espagueti carbonara de verdad, ricos ricos y con el punto de la pasta...en su punto y acompañados de papada de cerdo y pecorino, ¡como debe ser!
Continuamos con unos tortelloni rellenos de foie (madre mía que sabor), y trufa...el olor ya era de llorar. Si me algo me sorprendió es la contundencia de los platos.






Y no sólo la contundencia de los platos, sino que muchos los hacen en el momento delante de ti...eso da confianza y quieras que no, es un atractivo añadido. Muchos éxitos seguro, y no sólo por mis deseos, sino por lo que he oido por ahí,  toda la gente que ha ido (o he conseguido engañar jajaja), les ha encantado. ¡Bravo!

Situado en C/ Carranza 21, Madrid 

jueves, 16 de noviembre de 2017

Ataclub, caza menor al plato

Cuando vas a un restaurante con una gran mantelería blanca, velas y escasa decoración, es que ese sitio es de fiar (como digo yo). Me encanta los sitios donde "lo bien almidonado" es parte de su estructura y esquema, y como base el blanco...para mi es sinónimo de perfección, no se necesita nada más.

Venga va, llámame pijo, pero con tanto ladrillo visto, el decapamiento de las mesas y los estampados tribales en los cojines, ver una mesa blanca impoluta se echa de menos por Madrid. 










Mesa redonda para todos los que fuimos, ¡eso sí que es una suerte! Empezamos moviendo el bigote con un buen tomate, pero rápidamente pasamos a tomar foie gras mi-cuit de pato con chutney de piña y brioche de cacao. Amantes del pan, estad atentos porque todos, absolutamente todos los panes los hacen ellos y con los ingredientes que les parece, según se hayan levantado ese día. Innovadores cuanto menos.






Quizás es un tipo de carne que no comamos habitualmente, me refiero a la carne de ciertos "pajaritos" como la codorniz, perdiz...por eso cuando llega una lasaña de faisán se te hace la boca agua. Sabroso con bien de verduras, un plato diferente y que si me apuras a una temperatura templada sabe mejor.








Bueno, si con esto no es suficiente, continuamos con los "segundos". Tataki de atún rojo macerado al vermut, la salsa distinta a lo habitual y que casaba muy bien con el plato. Un steak tartar acompañado de un pan crujiente, y el tercer plato que era muslo de pintada con escabeche de pera. Otro pajarito rico rico, ¡como estaba la pintada!




Tengo que decir en mi defensa que todos los platos eran para compartir, y que de postre simplemente probé una cucharada, los que me conocéis sabéis que no soy nada goloso. Bocaditos de calabaza y mermelada de membrillo y una rosa hojaldrada de manzana, ¡de órdago!, pero creo que me voy a agenciar un compañero goloso que pueda disfrutar por mi de estos placeres dulces.

Situado en C/ Velázquez 150, Madrid  

viernes, 10 de noviembre de 2017

Solar de Samaniego, beber entre líneas

A finales de octubre, en un viaje relámpago a Laguardia, descubrimos las bodegas de Solar de Samaniego. Había oido hablar de ellas, pero hasta que no las ves en directo no sabes de lo que te hablan.

Un día soleado, muy apetecible donde estar en la terraza de un hotel de Laguardia tomando un buen vino y conversando con el resto de periodistas...esto mola, los que me conocéis ya sabéis lo disfrutón que soy.






Tras una comida de picoteo donde rajamos hasta por los codos, decidí descansar un poco y salir a correr. Así soy de friki, me llevé la pantaloneta (como dicen por el norte) y corrí entre viñedos cual Forrest Gump, y la verdad que es una maravilla porque el tiempo que hacía era inmejorable.
Un poco de spa para quedarme atontado, ducha rápida y a las bodejas Solar de Samaniego, donde nos esperaba la entrega de premios de novela, que este año recayó en Rafael Reig.








¡Qué decir de la bodega! Un espacio decorado por Lázaro Rosa-Violán (conocido decorador por hacer obras como Amazónico en Madrid) y con unos inmensos graffitis en los depósitos de vino obra de Guido Van Helten. Un espacio apetecible, frío y cálido a la vez por los libros y por la biblioteca que contiene. Te apetece estar allí sólo, leyendo, y con una copa de tinto en la mano mientras escuchas el silencio en toda esa inmensidad.

Me estoy poniendo intenso, lo sé. Simplemente recomiendo que la vayáis a ver y también que os déis un buen paseo por Laguardia, además ahora con el frío apetece más.