viernes, 24 de junio de 2016

Cappuccino La Moraleja, plan de viernes

Es uno de los planes más apetecibles cuando llega el fin de semana. De hecho yo os lo aconsejo que lo hagáis un viernes porque se empieza el fin de semana con muchas ganas, y bueno, que así a la bobada te puedes quedar hasta las mil y monas con tus amigos disfrutando de la terraza.

Cappuccino, ese lugar de mesas con manteles de hilo y buen ambiente. Un lugar tranquilo donde disfrutar de un buen almuerzo con amigos y picar mientras te tomas unas buenas copas de vino bien fresquito. Señores, ¡ya es verano!










NUTRICIÓN

¿QUÉ? El sushi es la opción más socorrida, si sois muchos y no os apetece andar repartiendo el plato. Como momento divertido, un fish&chips, me parece gracioso que se sirva un plato así allí, eso sí, ojo con lo que te vas a meter al cuerpo, el sábado no vas a tener parque para quemarlo.
Platos orientales, pollo con curry o unos noodles, siempre sin olvidarnos del carrito de los postres. Ojo con la tarta de chocolate.

¿QUIÉN? Allí suele ir la gente que vive en La Moraleja. Si quieres disfrutar de una buena mesa con amigos, si te apetece aprovechar los rayos del sol o si eres de menear la copa de una buena botella de rosado, Cappuccino es buena opción.

Situado en C/ Estafeta 2, Alcobendas, Madrid

martes, 21 de junio de 2016

Gobu, no sólo hamburguesas

¡Qué sorpresa encontrarte con una hamburguesería donde no sólo sirvan hamburguesas! Gobu es un lugar sorprendente desde que entras y ves toda la madera de la que está forrada el local, hasta que te sientas y abres la carta. Una carta de lo más sorprendente, de lo más apetecible y con unas hamburguesas diferentes.

Si me tengo que decantar por algo que no sea lo gastronómico, destacar la atención. La atención del personal, el dueño y como lo hacen todo con pasión y empeño, eso se ve reflejado en los platos porque vuelvo a repetir, es una hamburguesería donde no sólo comer hamburguesas.










NUTRICIÓN

¿QUÉ? Te puedes sorprender si te digo que allí he probado las mejores anchoas, ¡mejores que en Cantabria!, y es que estas proceden de allí. Una calcotada tierna y con sabor a ahumado, o las famosas hamburguesas, algunas hasta con chocolate. Si os tengo que dar un consejo, dejaros aconsejar porque puede haber hamburguesa del día y seguro que triunfes.

¿QUIÉN? Lógicamente los hamburgueseros tienen aquí una opción muy potente a nivel Madrid, pero, oye, que si a tu madre no le gustan y quieres que te acompañe, le puedes plantar cualquier producto de la carta. Si eres cántabro, catalán o te gusta comer, no dejes de pedir los productos típicos del lugar, y vuelvo a repetir, déjate aconsejar por la nueva hamburguesa.

Situado en C/ General Pardiñas 8, Madrid

martes, 14 de junio de 2016

El paraguas, a 2 aguas...

Hace casi un año que fuí a Paraguas. Es un restaurante que tenía muchísimas ganas de conocer porque no había escuchado hablar a nadie mal de él, pero en mi caso sucedió todo lo contrario.
No quiero decir que me llevé un mal sabor de boca, porque no fué así, pero sí que fue una sensación agridulce desde el primer momento.

El entorno aparentemente bien, agradable, coqueto, pero cuando te ponen entre 2 salas, puede convertirse en el infierno y en el paso de transición para comensales, camareros y demás familia, por lo que un cero en cuanto a localización.
Lo que respecta a los productos y los platos, me gustó, algunos me encantaron pero por ejemplo el cachopo (y ellos son asturianos), me dejó un poco decepcionado.
Y de remate la atención por parte de los camareros, o de la camarera que nos tocó, lenta, y no precisamente simpática. 





NUTRICIÓN

¿QUÉ? El pastel de centollo me rechifló, me pareció sorprendente y de lo más sabroso, ¡bravo por algo diferente! El cachopo en mi caso fue un poco decepcionante, entre otras cosas por la forma de presentación que viene cortado en láminas de 2 dedos lo que provoca que se enfríe antes y además el rebozado no me gustó precisamente. Buen vino,

¿QUIÉN? Me esperaba un sitio un poco más "refinado" y me sorprendió el público guiri que allí se congregaba, no por nada, pero quizás fue un día en el que coincidió más público extranjero que nacional.

Situado en C/ Jorge Juan 16, Madrid

viernes, 10 de junio de 2016

Hotel de la Playa, el mar a 3 horas de Madrid

El fin de semana pasado, hice un parón de 2 días en mi jornada laboral y me planté en Valencia, laboral porque últimamente mis jornadas duran 7 días, y es que el verano ya está aquí. Esto que necesitas salir de la ciudad, del asfalto, olvidarte de los pacientes (desde el cariño chicos) y pensar sólo en pisar arena, chapotear en agua salada y pasear escuchando el mar.
Pues iba con esas espectativas, pero el Hotel de la Playa las superó con creces. Este coqueto hotel boutique que cuenta con tan sólo 12 habitaciones, es un lugar donde puedes desconectar, descansar, ver el mar y comer bien, muy bien, y eso es culpa de Susana Briva, la jefa de cocina.






La habitación no podía estar mejor. La habitación que a mi me gusta. Blanca impoluta, mucha luz, prácticamente nada de decoración (el mar, pero eso está permitido), cama gigantesca con grandes cojines y perfectamente planchada y estirada...un placer la verdad. Y con una gran bañera de burbujas en la mitad de la habitación, perfecto para darte un buen baño de sales nada más subir de la playa, y claro, acostumbrado a mi minibañera donde sólo me entra un pie, para mi esto es una auténtica piscina.






Masusa (como la llaman cariñosamente), nos preparó una cena de lo más apetecible, unos huevos con trufa, una buenísima y suave merluza en tempura, o por ejemplo esta carne jugosa de vaca con un acompañamiento muy saludable y colorido, y es que es de agradecer tanta verdura en un plato tan potente y además que venga ya cortada.






Desayuno de campeones para antes de ir a la playa. Allí no se cortan un pelo, un buen bocadillo de tortilla de beicon, ¡que para algo soy deportista! Lo mejor es desayunar en la terraza viendo el mar, oliendo el mar y casi saboreándolo. Por cierto, Happy (el akita que guarda el hotel), nos acompañó mientras se tumbaba a nuestro lado. Happy es una figura muy importante del hotel, incluso más que Margarita, la dueña.






Subir de la playa y un arroz a banda preparado. Un arroz a banda que comimos directamente de la paellera (perdonadme valencianos, pero sé que este recipiente tiene otro nombre más técnico pero no recuerdo bien).
Socarret incluido, y un alioli que se nos quedó escaso por mojar tanto pan en él.










Y ya que estamos en Valencia, pues vamos a alimentarnos de arroz todos los días. Esta vez tras unos aperitivos de unos sencillos calamares a la romana (con un rebozado fino y suave) y un calamar a la playa con sus verduras, nos metimos entre pecho y espalda un arroz caldoso de marisco y setas. Un sabor potente, sabroso, buen caldo y buenos productos, pero yo si me tengo que quedar con alguno, prefiero el a banda por el socarret, el rascar me vuelve de al revés.




Y foto para el recuerdo. No me apetecía nada irme porque para desconectar un par de días es el lugar idóneo. Esta cerca de Madrid y guarda un encanto que no te lo da ningún otro lugar masificado. Una buena medicina tanto por dentro (el estómago es importante), como por fuera.

Se encuentra en Passeig Colón 1, Playa Pobla Farnals, Valencia