viernes, 6 de noviembre de 2015

NIWA, desconexión a 50 minutos (Guadalajara)

Hace unos días me introduje en La Mancha profunda, concretamente en los campos de Guadalajara. Salida de Madrid con dirección a Brihuega, el jardín de la Alcarria por esos campos inmensos de lavanda que deben de ser una maravilla a principios de julio, con ese color...¡lavanda!, ese aroma, esos atardeceres...creo que he vuelto yo muy filosófico-relajado de Niwa.






¿Qué es eso de Niwa os preguntaréis? Es un hotel coqueto de tan solo 10 habitaciones donde la paz y la tranquilidad llega en bandeja, como la merienda que me pusieron en la mía nada más pasar la puerta de la habitación.
Un lugar de relax, de armonía, donde disfrutar de masajes filipinos, comida orgánica, y un maravilloso spa. Y sí, porque estás en un enclave inmejorable, en la mitad de la naturaleza.





Si de algo puede presumir Niwa (aparte de la variedad de fruta), es del dominio para que el cliente caiga en un estado de plenitud. Masajes desde el pelo de la cabeza hasta la uña del pie, masajes con miel (al día siguiente la desayuné obviamente), masaje antiiphone o con cáscaras de plátano, ¡allí nada se tira!
Maravilloso comer allí, dormir en su cama de 2x2, despertarte sin ningún ruido más allá de algún pájaro piando por el jardín, una chimenea...




Y referente a las frutas, los propietarios saben muy mucho de estos alimentos y el surtido por las mañana es generoso, y cuanto menos novedoso, ¿a quién no le gusta que le pelen la fruta? de esta manera creo que todos consumiríamos fruta...¡ay la pereza! Un buen desayuno por la mañana temprano y como no, ¡a entrenar!




Gracias a Nacho, el Personal Trainer de Niwa, tuve unos 90 minutos de entrenamiento extremo, TRX o ejercicios de crossfit, y es que aquí un servidor sigue teniendo una gran losa del verano, me veo que todavía no estoy en forma y los 30 están a la vuelta de la esquina.







Y después del entrenamiento, fui a visitar los lugares con más encanto de Brihuega, tomad nota porque es un pueblo con mucha historia, mucha piedra, lavadero de los de antes, y con un museo de miniatura, ¿es o no una pasada esta tienda de quesos del tamaño de media caja de zapatos?




Si tenéis ocasión o si necesitáis desconectar de un Madrid bullicioso, pesad que Niwa está a tan solo 50 minutos, nada más que decir.

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