lunes, 16 de junio de 2014

La Rayua, tapeo "de sentado"

Ya sabéis la buena relación que tengo con mi amigo Marco (Verdasco) y no es para menos ya que tengo que estar más que agradecido de su generosidad y de las invitaciones que siempre nos ha brindado. La familia Verdasco, de tradición hostelera (menos un despistado que se metió al tenis jajaja) cuenta con varios restaurantes en la capital y en Madrid provincia.




Si no me equivoco los he probado todos, algunos desde que tenía pocos años de edad como La Bola y su ya famoso cocido, y otros en estos últimos años en Madrid entre los que destacar el gran restaurante de La Cañada, el divertido Café de Chinitas o el benjamín de todos, La Rayua.




El restaurante por dentro es muy acogedor. Colores cálidos que te invitan a estar cómodo ya que se respira un ambiente familiar, como si estuvieses comiendo en casa de tus tíos.




Si no pongo una foto de las aceitunas del principio, es porque cayeron en menos de un minuto. Unos bueñuelos de morcilla con miel para empezar. Tu pensarás, buñuelos + morcilla, ¡explosión!, pues estaban de lo más suaves y nada empalagosos ni pesados. Yo que no soy de miel, se la hubiese quitado.





Calamares y gambas es un básico que nunca defrauda, como una camiseta blanca con unos vaqueros. La fritura de los calamares chocos estaba muy bien hecha, nada aceitosa. Bordan la fritura, ¡qué tendrán ellos con el Sur de España!




Continuamos con platos caseros y tradicionales. Ensaladilla rusa, bien pero me gusta con más de todo. Es una ensaladilla rusa muy suave.




Quiero hacer mención especial a este plato, calamares de campo. Un invento de la casa que no viene a ser más que verduras rebozadas cortadas en tiras y bien fritas. Se comen como pipas, como palomitas. Perfectas para una tarde de cine, ya que no te das cuenta hasta que te acabas el plato, ¡bravo!




Otro plato para compartir, pollo a la mostaza con arroz, algo sencillo pero diferente a la forma que nos solemos tomar el pollo.




Cochinillo al horno. Segundo plato, ¿noveno? Ya habíamos perdido la cuenta. Este tipo de platos si están crujientes como es el caso, es una bendición.




Otra estrella de La Rayua, la lasaña de rabo de toro. Estaba más que buena y me parece un invento de la leche. Aquí tengo que decir que uno de los platos que más me gustó (y que prácticamente comí yo) fueron las croquetas de cocido. ¡Viva el reciclaje y el "nada se tira"! Me pareció, aparte de una exquisitez, una idea cojonuda, con perdón.




Faltan platos por comentar, pero no os quiero asustar para que no pienses algunos que soy una persona con obesidad, a pesar de los 11 platos que nos tomamos. Así acabó el festín.

Situado en C/Fundadores 1, Majadahonda, Madrid

Consejo nutricional: Está claro que la fritura es una forma del cocinado que no hay que abusar, pero si lo que haces es rebozar unas verduras y freirlas, la conservación de nutrientes es alta, y por otro lado, el sabor y el placer que te va a dar degustarlas no tiene precio, ¡ni cocinado!

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