martes, 14 de junio de 2016

El paraguas, a 2 aguas...

Hace casi un año que fuí a Paraguas. Es un restaurante que tenía muchísimas ganas de conocer porque no había escuchado hablar a nadie mal de él, pero en mi caso sucedió todo lo contrario.
No quiero decir que me llevé un mal sabor de boca, porque no fué así, pero sí que fue una sensación agridulce desde el primer momento.

El entorno aparentemente bien, agradable, coqueto, pero cuando te ponen entre 2 salas, puede convertirse en el infierno y en el paso de transición para comensales, camareros y demás familia, por lo que un cero en cuanto a localización.
Lo que respecta a los productos y los platos, me gustó, algunos me encantaron pero por ejemplo el cachopo (y ellos son asturianos), me dejó un poco decepcionado.
Y de remate la atención por parte de los camareros, o de la camarera que nos tocó, lenta, y no precisamente simpática. 





NUTRICIÓN

¿QUÉ? El pastel de centollo me rechifló, me pareció sorprendente y de lo más sabroso, ¡bravo por algo diferente! El cachopo en mi caso fue un poco decepcionante, entre otras cosas por la forma de presentación que viene cortado en láminas de 2 dedos lo que provoca que se enfríe antes y además el rebozado no me gustó precisamente. Buen vino,

¿QUIÉN? Me esperaba un sitio un poco más "refinado" y me sorprendió el público guiri que allí se congregaba, no por nada, pero quizás fue un día en el que coincidió más público extranjero que nacional.

Situado en C/ Jorge Juan 16, Madrid

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