lunes, 1 de septiembre de 2014

Comiendo Se Entiende La Gente, "¡se sienten, coño!"

Este verano, tuve la oportunidad de comer "en la casa de todos", en el Congreso de los Diputados, un lugar del que hemos oido hablar más que La Macarena, y que guarda mucha historia detrás, pero como a mi lo que me importa es el tema de la comida, siempre me ha gustado saber, ¿qué come un diputado?, ¿y la señora de la limpieza del congreso? Y no vamos a engañarnos, ¿cuánto vale comer allí?




Quedé con mi amigo y diputado Ildefonso y con mi amigo José Miguel del Ministerio de Agricultura para comer allí. Perdonadme pero yo iba realmente ilusionado, no sé si serán los leones de la entrada o toda la pompa que rodea a ese histórico lugar, pero yo me sentía un afortunado.




El sitio por dentro es acogedor (no es inmensamente grande), ostentoso pero con elegancia, ¡vivan los dorados pero para un rato! Relojes, lámparas, sillerías...mis jóvenes ojos se distraían por cada pasillo que pasábamos.




Y curiosamente llegamos a una sala donde sí, los diputados trabajan, mucho más austera, funcional y como en todos los sitios, con sus termos de café o té, porque un diputado tiene que estar bien hidratado desde primera hora de la mañana y más en verano.




Ni corto ni perezoso me subí al atril del congreso encarnando lo poco de político que llevo dentro. Ver todo el hemiciclo desde esa perspectiva es una maravilla, imaginártelo lleno de gente, en plena actividad...menos mal que el atril tiene un cronómetro que me recordó que mi tiempo se había acabado, ¡hora de comer!




Subimos al restaurante donde todo hijo de vecino/ministro/presidente/cartero coge su bandeja y empieza a hacer el paseillo. He de comentar que unas grandes pantallas visten la entrada al restaurante informando al cliente sobre el menú, los nutrientes, los productos energéticos o las materias primas. Sinceramente Eurest tiene muy buenos PowerPoints. En mi caso comí un salmorejo bastante bueno, pavo con verduras y patatas, muy correcto también aunque quizás la salsa me fallaba. Sandía de postre. Total del convite 9€ por cabeza. Agradecer a Ilde la oportunidad de haber comido en la casa de todos, ojalá que en algún momento de vuestras vidas podáis hacerlo, es vuestro también.

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